Opiniones

El fútbol también sorprende

Juan Carlos Yáñez Velazco

El fútbol es una maquinaria poderosa de dinero y negocios, de emociones y fanatismos, de corrupción y belleza. Es espectáculo del ingenio humano y de sus males, como la violencia o la trampa. En la cancha coexisten futbolistas como Diego Armando Maradona desafiando límites, y Claudio Gentile, empeñado en romperle los tobillos, en aquel memorable partido del Mundial España 82. El fútbol: luces y sombras.

La Federación Internacional que gobierna el balompié es una multinacional con más países que las Naciones Unidas y toma decisiones por encima de las justicias nacionales; funciona como una mafia para entregar sedes de mundiales mediante sobornos.

Ese fútbol a veces ofrece ejemplos de dignidad. La misma FIFA colabora a despejar mentalidades retrógradas, como ahora, en Irán, donde por primera vez este jueves las mujeres pudieron asistir libremente a un estadio llamado, paradójicamente, Azadi (Libertad), para presenciar el partido entre su selección y Camboya, eliminatorio para el mundial de Qatar.

No está resuelto el problema de los derechos humanos en ese país; las aficionadas tienen que estar en n sitio aparte y solo se les concede parte del boletaje, pero es un avance enorme. Según “El país” de España, se trataba de la única nación donde las mujeres no tenían esa libertad.

La historia es larga, pero un hecho reciente fue decisivo: la chica inmolada hace un mes luego de colarse a un partido y temer represalias. La presión de la FIFA para eliminar la barrera surtió efecto; ayer las mujeres iraníes sin temores cantaron cada uno de los 14 goles, como hacen todos los aficionados del orbe.

Esta gota de dignidad derramada en parte por la FIFA no borra la historia, pero servirá para que el fútbol siga siendo estandarte en la lucha de las mujeres iraníes por la igualdad.

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