Opiniones

#HeDicho: Don Chano (Parte I)

He dicho, por Álvaro Gutiérrez «El Bolis»

 

He dicho, por Álvaro Gutiérrez «El Bolis»

Su nombre era Donaciano Gutiérrez Gudiño pero toda la gente le decía don Chano. Era alto, güero, delgadito y de ojos totalmente azules como el cielo, fue hijo único de un panadero (el cual ya tenía familia) y una jovencita muy bonita que murió al nacer don chano. Así que se crio con su abuelita a quien la vio como su mamá y en su niñez se lo llevaron a vivir a la comunidad de “El Chante”, Jalisco, donde paso esa etapa de juegos e inocencia para posteriormente trasladarse a Manzanillo donde según platicaba le tocó vivir huracán de 1959: “Nomas veíamos como se hacía el mar y corríamos arriba de los cerros”, así lo platicaba. Ahí en Manzanillo se casó a los 18 años y después se vino a vivir a Coquimatlán, en donde comenzó a trabajar como chofer de servicio público, cosa que haría por el resto de su vida.

“Yo era el único taxista de aquellos tiempos en Coquimatlán y trabajaba en una camionetita que servía de taxi y carga a la vez. Una tarde me dijo el comandante de policía: -Oye Chano, ve por un difunto a Pueblo Juárez. Eran como las 6:00 de la tarde y para llegar a Pueblo Juárez hacíamos dos horas por la terracería y tener que atravesar el río Armería. Pues llegué a Pueblo Juárez a las 8:30 de la noche y ahí estaba colgado el amigo. En lo que lo descolgué y lo amortajaron se me hicieron las 10:30 de la noche y ahí vengo a Coquimatlán yo solo y el cuerpo. Al llegar al río la camionetita se inclinó al frente mucho y el cuerpo se resbaló a tal grado que rompió la ventana trasera de la cabina y se metió, causándome un susto tremendo que largué ahí la camioneta hasta otro día”, comentó un día.

Trabajó de chofer de camión mixto (pasajeros y carga) de los que salían de Colima a Villa Victoria, Michoacán, y un paso obligado era Potrerillos -en los límites de Colima y Michoacán-, en donde existía un campamento. Ahí llegaba a comer con todo y pasajeros, estaba de mesera una chiquilla quinceañera morenita a la cual don Chano le decía: “-Oye Chuy, vámonos a Colima”. Él ya tenía 30 años y diario que pasaba por el mesón le volvía a repetir lo mismo a la chamaca, hasta que ella se lo creyó y un día que venía de Villa Victoria ella ya estaba al paso del río con su itacate para venirse con don Chano y formar familia también.

Al paso del tiempo, y ya con dos familias que mantener, no le quedó otra más que trabajar de sol a sol. Consiguió trabajo con don Crescencio Solís Castillo en un camión urbano, ya en la ciudad de Colima. Era 1970 y es así como don Chano inicia su historia en la ruta Estación-Moralete en la cual duraría hasta mediados de los ochenta, creando una historia de amistad, servicio y dedicación que la misma comunidad le reconoció en múltiples ocasiones, en una segunda entrega de esta historia les platicare por qué… He dicho.

 

*Locutor/operador. Ha trabajado en KWRN radio México en Hisperia Ca., XEUU Radio Variedades en Colima y desde 2009 locutor operador.

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