México

La economía mexicana se desploma un 17,3% en el segundo trimestre de 2020, la peor caída de su histo

El coronavirus ha provocado la mayor caída de la economía mexicana de la que se tiene registro, ha anunciado este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). El Producto Interno Bruto (PIB) cayó un 17,3% entre abril y junio, comparado con el trimestre anterior, con lo que el país suma doce meses consecutivos de contracción económica. La caída en el segundo trimestre del año se debe al confinamiento por la pandemia de la covid-19, sin embargo, la economía del país ya se estaba encogiendo antes de la llegada del virus y se había convertido desde entonces en un dolor de cabeza para el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

En su comparación anual, la caída del PIB fue del 18,9%. La actividad industrial fue la más afectada en estos meses y cayó en 23,6%, empujada por el cierre de plantas de manufactura. “Ya esperábamos estos datos porque se está midiendo abril, mayo y junio, que fueron los tres meses peores”, ha dicho López Obrador, en su conferencia de prensa matutina. ”Se tocó fondo en abril y mayo, y se puede medir, independientemente de los datos del Inegi, en la pérdida de empleos”, ha agregado el mandatario.

México perdió casi 900.000 empleos formales tan solo en abril y mayo pasado, de acuerdo con cifras que presento el Instituto Mexicano del Seguro Social. Pero la informalidad que impera en el mercado laboral del país, que ronda el 60%, da cuenta de un golpe mucho mayor, con una destrucción de puestos de trabajo cifrada en casi 12 millones de personas que se quedaron sin trabajo y ingresos, según datos presentados por el Inegi en abril. “Se paró la economía”, ha reconocido López Obrador.

El PIB, un indicador que se mide en el país desde 1993, es la suma de todos los bienes y servicios producidos por el país. En este caso, se midió el segundo trimestre del año, periodo que coincide con el confinamiento y el cierre de actividades no esenciales para prevenir el contagio del coronavirus. Desde hace un año, México no registra crecimiento económico alguno.

El sector empresarial señala al Gobierno mexicano como el responsable de la desaceleración desde inicios de 2019 y acusa que la cancelación de obras de infraestructura, como el nuevo aeropuerto de Ciudad de México y una planta cervecera en Baja California, ha llevado a la incertidumbre y, por lo tanto, a una caída en la inversión. El Gobierno de López Obrador espera que con la reciente entrada en vigor del nuevo acuerdo comercial con los EE UU y Canadá, el T-MEC, México verá un rebote.

Un nuevo PIB

La cifra del PIB que se dio a conocer es la última publicada desde que López Obrador anunció que su Administración trabaja en un indicador alternativo al PIB. El presidente sostiene que la cifra responde a criterios “tecnócratas” y que se queda corto porque se utiliza para medir y comparar el crecimiento entre países, pero no para medir la salud de la población, la desigualdad, el daño al medio ambiente o la destrucción del territorio.

“Estoy ahora trabajando sobre un índice para medir bienestar, un índice alternativo al llamado Producto Interno Bruto”, dijo el presidente en mayo. “Voy a presentar un nuevo parámetro que va a medir, sí, crecimiento, pero también bienestar, también grados de desigualdad social. Se va a aceptar si hay crecimiento y hay menos desigualdad”, agregó. El anuncio del mandatario causó polémica al añadir que se incluirá “en este nuevo paradigma, la felicidad del pueblo” como otro factor a ponderar. “No les va a gustar a los tecnócratas, pero ya ven que si no les gusta a ellos a lo mejor es bueno para nosotros”.

López Obrador aseguró que convocaría a econometristas, matemáticos, economistas, sociólogos, antropólogos y sicólogos como especialistas. “Esta no es una ocurrencia, hay otros países que han tratado de tener otros indicadores y agregados de actividad económica ponderados por precio, que es lo que es el PIB”, dice el economista y director de la ONG Oxfam México Ricardo Fuentes-Nieva. “La distribución del ingreso, tener en cuenta percepciones subjetivas o el bienestar subjetivos, que son los indicadores de felicidad, es decir, hay muchos indicadores, muchas ideas y una conversación muy profunda y seria alrededor de la necesidad de buscar otros indicadores alternativos al producto interno bruto”, afirma el especialista.

Ignacio Martínez, economista y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), coincide con esta perspectiva de que el PIB por sí solo no es una medida que pueda impulsar, en un país como México, políticas públicas diseñadas para erradicar la desigualdad. Pero el proceso que está llevando a cabo López Obrador, opina, no ha sido prometedor.

“Hay entrada y salida de especialistas en el sentido de que, quien realmente quiere un índice científico lo dice y dice que se tiene que hacer de manera científica, una cuestión que está provocando que gente seria ya no regrese al grupo de especialistas”, dice Martínez. “Están diciendo ‘ustedes lo que quieren es un índice a modo y no debe ser así’, es un trabajo científico de construir un indicador no de darle gusto al príncipe”, comenta.

La presidencia y la secretaría de Economía no han respondido a las peticiones de comentarios a EL PAÍS sobre el tema. “Me da muy poca confianza, tanto la opacidad con la que se está haciendo este ejercicio, como la falta de referencias internacionales a todos los ejercicios que se han hecho anteriormente”, dice Fuentes-Nieva. “Tengo la percepción de que el presidente está buscando el indicador que le permita contar una historia de éxito que no existe”, sentencia.

Fuente: El País

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