Opiniones

#Lecturas: Savater vs la fatalidad

Hay que leer incluso como entretenimiento,
pero leer, siempre leer.
El verbo leer no soporta la voz imperativa.
Fernando Savater. 2015.

En mayo pasado el filósofo español Fernando Savater estuvo en la Universidad Autónoma de Aguascalientes, allá, en el marco de su conferencia titulada “La literatura como alegría y salvación en el arte de educar”, a manera de saludo prologó: La educación capacita a los seres humanos para intervenir en la vida política de un país, la democracia convierte en políticos a todos los ciudadanos y por eso es importante educarlos, porque educar es formar seres humanos completos, porque dicho acto busca perpetuar lo que considera verdaderamente humano. Nos hacemos humanos unos a otros, repartimos humanidad a nuestro alrededor y la recibimos de los demás. La ciudadanía no es definida por la tierra o los componentes naturales, sino que se transmite por el estado de derecho, la constitución democrática y las leyes de un país.

La democracia obliga a educar como si cada ciudadano fuera a ser gobernante, afirmó el laureado intelectual, por lo que no debe restringirse sólo a los sectores que pueden pagarla, pues esto representa una amenaza para la sociedad. La educación es lo que lucha contra esa fatalidad que hace que el pobre siempre tenga que tener hijos pobres y que el ignorante siempre tenga que tener hijos ignorantes. La humanidad está unida por las semejanzas que trascienden a los rasgos individualistas que mandatan las tradiciones. Aunque la vida del ser humano sea delimitada por las decisiones que éste asume a lo largo de su vida la literatura sirve para multiplicar nuestra alma al desplegar posibilidades para escapar de la estrechez y aventurarse en perspectivas distintas a las elegidas. La persona que sabe leer, que se aficiona a la alegría de la lectura, dijo el reconocido catedrático, tiene unos goces extraordinarios y además a muy poco precio.

El mundo está lleno de diversiones caras, apuntó y amplió su tesis: Cuanto más inculta es una persona, más dinero necesita para pasar los fines de semana, porque como no fabrica nada, no produce nada, todo lo tiene que comprar. Mientras que una persona con un cierto nivel de cultura, de educación, de formación académica, con la conversación, un libro o una música, puede pasar el tiempo de una manera enriquecedora, la riqueza que nos dan los libros es real y la más duradera y limpia de las que se tienen. El papel de las humanidades -literatura, filosofía, historia- que si bien son en apariencia menos rentables que las ciencias aplicadas, permiten a los estudiosos reconocer el para qué de sus esfuerzos y así evitar estancarse en la minucia cotidiana. Refiriéndose a las nuevas tecnologías, el respetado escritor señaló que los nuevos soportes para la lectura, como PCs, LAPs, smartphones y tablets, son de gran apoyo para esta actividad (la de leer-escribir), siempre y cuando estos instrumentos no se transformen en un fin mismo. Concluyó.

El Doctor Honoris causa de las Universidades Simón Bolivar de Venezuela, Nacional Autónoma de México, Veracruzana y de la de Colima es un autor traducido a más de 12 idiomas con una obra prolija que viene desde mediados de los setentas del siglo pasado con Infancia recuperada, La tarea del héroe, Sobre vivir, Ética para Amador, Política para Amador, El contenido de la felicidad, La música de las letras, Aquí viven los leones, Diccionario filosófico, Las preguntas de la vida, El valor de educar, Mira por dónde, El valor de elegir, Los diez mandamientos en el siglo XXI, La aventura de pensar, Historia de la filosofía, La aventura de pensar, Sin temor ni temblor y La Educación para una sociedad democrática, entre otros, este último, cabe apuntar, resultado de la extraordinaria conferencia que a mediados de febrero del 2010 dictó acá en Colima en el marco conmemorativo del setenta aniversario de nuestra Universidad de Colima.

Institución, la Universidad de Colima, que hoy, a más de un lustro de esa distinguida visita de filósofo español, de acuerdo a lo planteado aquel entonces ante la comunidad universitaria y de frente al Colima de hace seis años, hoy continúa vigente y nuestra casa de estudios no solo ha sabido evolucionar congruente con esas categóricas afirmaciones, sino avanza consecuente con los postulados que le dieron origen ya hace setenta y seis años, para consolidarse en este hoy como la principal impulsora de la educación humanista que dentro de la globalización allanante urgen, como asidero, las entidades sociales que pretendan conservar identidad, autonomía y su propia presencia en el concierto internacional.

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