Colima

#OsminHamud: ¿Qué viene?

A estas alturas para nadie es novedad que el nuevo régimen día a día nos irá sorprendiendo, ya sea con proyectos, ideas, contradicciones.

No se trata de mantenerse optimistas o dejarse caer en la depresión. Tampoco creo que debamos esperar que el presidente se torne mañana reflexivo y matice o modifique su enfoque de lo que cree tiene que hacer para cambiar este país.

Las circunstancias aquí están y lo que tendremos que hacer es enfocarnos en las posibilidades reales a nuestro alcance para asumir y vivir este pretendido nuevo orden.

Si tememos que el próximo ciclo escolar no contará con libros de texto gratuitos y que la sola asistencia a clases garantiza que los niños que se estrenan en la primaria brinquen de nivel, pues somos padres y habrá que organizarnos para en casa tratar de subsanar estas deficiencias. Al fin y al cabo nuestros hijos son nuestra responsabilidad.

Si sabemos de algún conocido que fue víctima de los múltiples recortes de personal de esta nueva administración y se decide emprender un negocio, pues estemos atentos y propongámonos los que podamos, consumir de sus productos o servicios.

Si el combustible tenderá a encarecerse y tal vez nuevamente a escasear, pues diseñemos rutas comunes con los vecinos o bien caminemos lo más posible, utilicemos el transporte público.

Los ejemplos anteriores por supuesto que no son soluciones contundentes a las problemáticas planteadas, pero al menos estas ideas, a modo de ejemplo, tal vez nos vayan llevando a una forma más colaborativa de sociedad.

Tenemos que seguir ejerciendo la presión que podamos, desde la tribuna en la que estemos, pues no se trata de bajar los brazos. Se trata de generar un ánimo distinto. El desencanto y la desesperación no resuelven los problemas. Si por lo menos nos proponemos enfocarnos en identificar áreas de oportunidad donde no vayamos solos y generemos soluciones, también como resultado, estoy seguro, descubriremos distintas herramientas que nos permitan arreglar esta situación.

Hay que dejar a un lado el aturdimiento que nos ha provocado no entender los nuevos modos, al fin y al cabo aquí estamos y aquí seguiremos.

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