Opiniones

#OsminHamud: ¿Qué viene?

Cuando el presidente dice que el NAIM debía cancelarse por la altísima corrupción que envolvía a los contratos derivados del proyecto de construcción de infraestructura más grande de los últimos tiempos y la misma secretaría de comunicaciones y transportes decidió comunicar que no había indicios de corrupción en los mismos, ¿olvida o ignora que dicha información se generó en el seno de su gobierno?

Cuando el presidente dice que son sus adversarios quienes, como el periodista Jorge Ramos, distorsionan la información respecto al índice de asesinatos dolosos en el país, ¿olvida o ignora que dicha información se generó en el seno de su gobierno?

Cuando el presidente dice que son unos cretinos quienes aseguran y promueven que esta administración manifestó la intención de revivir el impuesto a la tenencia vehicular, de manera federalizada, ¿olvida o ignora que dicha información se generó en el seno de su gobierno?

Cuando el presidente dice que son sus detractores quienes… No vale la pena seguir con los ejemplos.

¿Qué será preferible? ¿La ignorancia? ¿La posible memoria de corto plazo que pudiera padecer el primer mandatario? ¿O de plano mejor resignarnos a que tiene una debilidad de carácter que lo convierte en un mitómano?

¿Su equipo le miente y lo confunde? ¿A ellos no les importa el ridículo? ¿Es una estrategia de comunicación llena de pantallas de humo que sirven para seguir entreteniendo a la opinión pública?

Un montón de preguntas sin respuesta que derivan en una mayor preocupación, pues al tiempo, lejos de aspirar a un ajuste en positivo o al reconocimiento del error, simplemente se va generando más y más animadversión, inclusive entre la misma gente que lo acompaña.

Peor sería que la realidad fuera que se miente a sí mismo y se la creé.

No me cabe duda que la realidad siempre nos acomoda en el tiempo. En esta circunstancia es a qué costo.

¿Queremos pagarlo?

¿Debemos pagarlo?

No lo creo. No hay que callarlo.

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