Opiniones

#PalabrasProhibidas: Karōshi, muerte por exceso de trabajo

Palabras Prohibidas por Fernando Castillo (@skidder89)

El pasado Día del Trabajo escribía que no había nada que celebrar porque realmente la conquista de las 8 horas laborales, 8 horas de descanso y 8 horas para estar con la familia no eran respetadas por nosotros mismos. Es decir, pasamos más de 12 horas en la oficina y ni siquiera rendimos ese mismo lapso de tiempo. En esta ocasión hablaré sobre la regla “20 minutos”, ¿Qué es? ¿En qué nos ayuda? y ¿Por qué debemos aplicarla?

Poco a poco, nuestra manera de sobrellevar la vida nos ha orillado a valorar menos el descanso. Las pausas de cada actividad de nuestra vida se han reducido a tal grado de superponer varias actividades para optimizar el tiempo. Conducir y hablar por teléfono; maquillarse y conducir –en el caso de las mujeres-; comer en los trayectos del transporte público; hablar por teléfono, para arreglar cuestiones laborales, mientras se está en el gimnasio, etc.

Sin embargo, y pese a lo que muchas personas digan de rendir más haciendo dos actividades por ser hombre o ser mujer, lo cierto es que diversos estudios científicos han demostrado que se rinde más tras pequeños descansos entre ciertos lapsos de tiempo.

Muestra de ello es un fenómeno ocurrido en Japón. El llamado Karōshi es lo que en español se traduciría como “muerte por exceso de trabajo”. Esta palabra japonesa describe un fenómeno social del ambiente laboral japonés, presente desde hace varias décadas; consiste en el aumento de la tasa de mortalidad por complicaciones en la salud, relacionadas por el exceso en el número de horas de trabajo. La principal causa de muerte son derrames cerebrales y ataques cardíacos. De hecho en 1987, el Ministerio de Sanidad japonés lo reconoció como un problema de salud pública.

Me atrevo a decir que, aunque muchos países no lo reconozcan –como lo hace Japón- la muerte por exceso de trabajo se está presentando de forma vertiginosa en el resto del mundo. Dejando de lado que México es uno de los países con jóvenes cada vez más preparados, es decir, profesionistas, y además de los peores pagados, debemos comenzar a bajar nuestros niveles de estrés en el trabajo y otros ámbitos de nuestro día a día..

De acuerdo con Entepreneur en español, sitio web de jóvenes emprendedores, éstos son los que más se desgastan trabajando. Hablamos de un 80 % que revisa su correo fuera del ambiente laboral y a 6 de cada 10 jóvenes que duermen con el Smartphone a un lado de la cama por cualquier situación que pudiera surgir.

¿Qué debemos hacer?

Teresa García, en su libro Pausa de 20 minutos: recupera tu creatividad, señala que hay ciclos a lo largo del día durante los cuales uno trabaja más lento, es más eficaz o creativo, esto siempre y cuando hayas hecho un receso de 20 minutos por cada par de horas.

Daniel Vigo, investigador médico del Conicet y profesor de la Universidad Católica Argentina (UCA), señala que la duración ideal de una siesta depende de la actividad que haga cada persona y de qué necesitará hacer después de esto. Por ejemplo, si una persona duerme alrededor de 8 horas por la noche, le servirá la siesta de 20 minutos antes de las 4 de la tarde. Es la denominada “siesta energética, ya que evita caer en un sueño profundo y permite seguir las actividades del día.

Basta con ver empresas como Google, en Estados Unidos, u otras en Japón, que ofrecen espacios especiales para que sus empleados duerman un momento durante el trabajo.

Sumado a los 20 minutos que debes hacer de pausa cada par de horas durante tu trabajo o tus actividades al día, te pueden servir estos 10 consejos para mejorar tu rendimiento y descansar a la par.

Primero, no hay nada mejor que levantarse temprano. Empieza a trabajar antes es una buena idea para aprovechar mejor tu día. Llega temprano a tu trabajo y comienza con menos distractores. Es más, hasta sorteas menos el tráfico y te estresarás menos. Así, podrás concentrarse en tus actividades, lo que nos lleva al punto dos.

La mejor forma de sacar adelante tus actividades es planificar tu jornada laboral. Dedica 30 minutos al día, al llegar a tu oficina o trabajo, a planificar tu día. No es tiempo perdido, será más fácil de optimizar todo lo que tienes que hacer. Prioriza actividades y posterga las de menor importancia o las que tienes que entregar para otro día. De esta forma atacas también el consejo número tres: realiza primero las tareas difíciles.

Que si las mujeres realizan dos o tres actividades a la vez, más que el hombre, eso no es tema de discusión ahora. Porque lo que atiende el consejo número cuatro es una tarea a la vez. No te creas de esa idea del multi tasking staff, hay que realizar una tarea a la vez. Recuerda: “El que mucho abarca, poco aprieta”.

Aquí es donde entra el siguiente paso: descansa cada cierto tiempo. Deja espacios en blanco entre actividades. El cuerpo necesita descanso y sabe muy bien cuándo pedirlo. No esperes que te dé señales o molestias. Lee, escucha un poco de música relajante o toma un café, incluso puedes conversar con algún compañero de trabajo, pero no interrumpas sus actividades.

Y si de interrumpir actividades se trata, recuerda el paso seis: aprender a decir no. Decir no aplica también cuando alguien quiere que le distraigas un poco, pero va más enfocado a lo que es realmente importante atender. Di no a ciertas cosas que te pongan en tu trabajo. A veces, no se pude hacer lo que le toca a los demás, por más que te digan “tú lo haces mejor” no te dejes llevar por el ego.

Aunque soy de los que tienen como máxima que “Dentro del caos siempre hay un orden”, hay ocasiones en las que es necesario ser ordenado y realista. Ordena tu lugar de trabajo y computadora, eso ayudará a dimensionar de dos formas tu espacio: el real –la mesita, el gatito decorativo, etc.- y la virtual –tu iPad, computadora personal o de escritorio-. Si tu entorno es un caos y encuentras orden en él, adelante, pero lo más recomendable es darte unos minutos para ordenar todo y que ese tiempo que pierdes localizado documentos, archivos digitales u otras cosas, no merme tu tiempo de trabajo.

Ojo: No es ser un freaky del orden, sino de encontrar lugar para todo y que esté lo mejor disponible posible.

Y  esta última palabra –disponible- conecta con nuestro consejo número ocho. Realmente ¿Necesitas estar siempre disponible? Yo digo “NO”. Hablo por mí cuando digo que si suena mi teléfono celular y no lo contesto, comienza a timbrar en mi iPad; si también la ignoro, mi Macbook sonará avisando que tengo una llamada. Para los que están familiarizados con el ambiente Apple, esto se llama Handoff, la capacidad de los dispositivos que te permiten comenzar algo en un dispositivo y continuarlo en otros mediante tu cuenta de iCloud. También creo que está disponible en Android.

Como sea, esto puede ser tu peor enemigo en eficiencia. Por un lado, evita estar siempre “en línea” en tus redes sociales – Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest, etc.- y por el otro estar cien por ciento disponible 24/7 para el trabajo en tu celular o Tablet.

De acuerdo a un estudio realizado por la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI), titulado 12° estudio sobre los hábitos de los usuarios de internet en México (2016), en México el 59.8 % de la población tiene acceso a internet, es decir, 65 millones de internautas. El principal dispositivo de acceso es el Smartphone (77 %) Le siguen la laptop (69 %) y la computadora de escritorio (50 %).

Cada mexicano pasa por lo menos 7 horas y 14 minutos de su día en internet –casi una jornada laboral-. 1 hora y 3 minutos más que en el 2015. En su mayoría, las personas usan internet para entrar a sus redes sociales (cerca del 80 %), superior a enviar/recibir emails y/o mensajes instantáneos. Otros usos son ver películas/series en streaming (96 %) y jugar en línea (96 %).

Tal vez lo encuentres como una forma de liberar estrés de la oficina, pero ¡Hombre! Puedes dejarlo para después, esto sólo te hará procrastinar tus horas productivas; para cuando te des cuenta, será hora de salir y tendrás que quedarte tiempo extra – que por cierto no te remunerarán, a menos que sea que tu empresa lo pida-.

Por último, el consejo nueve y diez son: dividir las tareas en actividades más pequeñas y delegar responsabilidades. Prioriza actividades, agenda cada una en tareas sencillas, así tu responderás mejor y disminuirás el estrés. A la par, alcanzarás tus metas más rápido. Si las tareas no significan gran cosa para tu trabajo, puedes delegarla a alguien de tu equipo que esté procrastinando sin sentido.

Así que recuerda, ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre. Mide tus actividades, sé consciente de los problemas físicos y mentales que puede ocasionarte la larga jornada de trabajo, no dormir bien y no dedicar el tiempo suficiente a tu descanso entre horas de trabajo. Trabajar más no significa ser más productivo, incluso hay quienes trabajan menos de ocho horas porque han optimizado tanto sus tareas que llevan un excelente control de su tiempo.

*Licenciado en Lingüística por la Facultad de Letras y Comunicación. Productor de Noticias de ZER Informativo Colima, director general de Información de El Centinela de Colima, colaborador de la revista Vida & Mujer y Manzanillo News. Envíame tus comentarios a fernando_castillo@ucol.mx o sígueme en Twitter como @skidder89. También puedes consultar mis columnas en www.palabrasprohibidas.com.

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