Opiniones

Sistemas educativos de México y Estonia: distintos pero enfrentados a la misma realidad

Por Carmen Leticia Gutiérrez Mesina

En este artículo analizo las propuestas para la continuidad educativa que desarrollaron Estonia y México frente al COVID-19; dos naciones diferentes, enfrentadas a la misma problemática por distintos caminos.

Estonia es un pequeño país europeo con una población de 1.3 millones de habitantes; catalogado como el más digitalizado del mundo y considerado el europeo con mejor educación, según los resultados de la prueba PISA 2018 (BBC News, 2019). Su sistema escolar está conformado por educación básica (preescolar y primaria), secundaria (secundaria general, educación previa a la universidad y formación profesional para dotar a los jóvenes de las técnicas profesionales para el mercado laboral) y educación superior.

México, en el 2015 tenía una población de 119.9 millones de habitantes (INEGI, s.f.). Con un sistema educativo compuesto de 3 tipos: básico (preescolar, primaria y secundaria), medio superior y superior.

Estrategias de continuidad ante COVID-19

Debido a la pandemia, los dos países implementaron como medida de prevención la cuarenta o aislamiento social, lo que trajo consecuencias en diversos sectores, entre ellos, en el educativo, y optaron por la modalidad a distancia para continuar la educación.

En México se llevó a cabo a partir del 23 de marzo con la estrategia “Aprende en casa”, iniciativa de la Secretaría de Educación Pública (SEP) con las herramientas de Google for Education. Los contenidos curriculares fueron los mismos para todos los alumnos e iban dirigidos al fortalecimiento de aprendizajes fundamentales, seleccionados de los planes y programas de estudio de cada nivel, ciclo o asignatura. Cada escuela tenía la responsabilidad de establecer sus medios de comunicación y crear estrategias para la revisión y evaluación de actividades de aprendizaje en los estudiantes.

En Estonia, las escuelas cambiaron al sistema de aprendizaje remoto el 16 de marzo. Al igual que en México, la decisión fue tomada a nivel nacional; sin embargo, al ser un sistema educativo descentralizado, correspondía a cada escuela gestionar que la estrategia fuera desarrollada con éxito, es decir, cada institución sabía cómo actuar de acuerdo a sus programas de estudios y a las circunstancias de su comunidad. Sus docentes adaptaron los planes de estudio y los métodos de enseñanza: se redujo el volumen de tareas, se pospusieron temas más complejos y se introdujeron varias herramientas de aprendizaje electrónico.

Situaciones conflictivas

Estonia fue uno de los países en donde los estudiantes no tuvieron obstáculos para acceder a la educación virtual, pues en esta nación internet es un derecho humano. No obstante, aunque parecía que todo estaba controlado, se dieron algunas complicaciones. Las plataformas educativas se sobrecargaron y constantemente se tuvieron que agregar recursos adicionales a las mismas plataformas o crear nuevas. Por otro lado, así como hubo alumnos para los que fue difícil aprender bajo esta modalidad, también había maestros que no estaban preparados, pero recibieron apoyo.

En México el desconocimiento digital tanto de profesores como alumnos y la falta de retroalimentación en las clases fueron algunos de los problemas a los que se enfrentó el sistema educativo. Sin embargo, una de las mayores dificultades surgió por las desigualdades tecnológicas que enfrentaron los estudiantes, pues en el año 2018 tan solo el 65.8% de la población era usuaria de Internet, mientras que el 92.9% del país contaba con al menos un televisor (Secretaría de Comunicaciones y Transportes, 2019). Al ser evidentes las carencias y limitaciones en el acceso y uso de tecnologías, la estrategia integró diversos medios: programas televisivos y radiofónicos, cuadernillos de trabajo para alumnos de zonas rurales, sitios web y orientación vía telefónica o correo electrónico.

Figuras educativas

En ambas naciones hubo dos elementos fundamentales para el desarrollo de las propuestas: directores y docentes. En México, un tercer elemento primordial fueron los padres de familia, pues aunque también en Estonia los padres debían cumplir un papel, este no había sido tan impactante como en el caso de México.Posiblemente de quien menos se notó una gran participación es de los directores de las escuelas, pero tanto para Estonia como para México tomaron un papel relevante, pues eran quienes debían comunicar a los docentes la información que emitían las autoridades a nivel nacional y gestionar la aplicación de las estrategias en sus escuelas.

La tarea docente, sin duda, fue la que tuvo más impacto en la estrategia mexicana. Además de mantener un fuerte vínculo con los padres de los alumnos y los propios alumnos, los profesores tenían que planear actividades alineadas a los aprendizajes esperados en el programa y emplear Google para ser eficientes en su trabajo o establecer sus medios para desarrollar la labor. Los padres de los alumnos, en la iniciativa mexicana, fueron un factor de suma importancia para el proceso de enseñanza-aprendizaje: tomaron el papel de docentes en los hogares, pues además de mantener comunicación con los docentes para la revisión de actividades de aprendizaje, dieron acompañamiento al proceso del estudiante.

En cambio, en Estonia, la labor de los directores es quizá la más reconocida, pues ellos tenían que adecuar la estrategia a su escuela.

Conclusión y recomendaciones a la propuesta mexicana

Durante los últimos meses, los sistemas educativos de México y Estonia hicieron su mejor esfuerzo para darle seguimiento a la educación de los estudiantes. El caso de Estonia muestra que ni los mejores países en materia de conocimiento digital estaban preparados para enfrentar una situación de esta magnitud.

Con el análisis realizado, he puntualizado algunas acciones para obtener resultados favorecedores a la iniciativa mexicana: entregar material educativo digital o impreso a los alumnos que lo requieran, con la intención de no privar el derecho a la educación a ningún estudiante; brindar apoyo socioemocional a docentes y padres de familia y dar autonomía a las escuelas para que propongan adecuaciones a la estrategia nacional, con el objetivo de brindar un mejor proceso de enseñanza-aprendizaje de acuerdo con las necesidades de sus estudiantes. No sobra enfatizar el valor del trabajo en equipo y el buen desarrollo de la gestión escolar como una recomendaciones para enfrentar los desafíos del siguiente ciclo escolar.

Referencias

BBC News Mundo. (3 de diciembre de 2019). Pruebas PISA: qué países tienen la mejor educación del mundo (y qué lugar ocupa América Latina en la clasificación). BBC News. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-50643441

INEGI (s.f.). Población. INEGI.
https://www.inegi.org.mx/temas/estructura/

Secretaría de Comunicaciones y Transportes. (02 de abril de 2019). En México hay 74.3 millones de usuarios de internet y 18.3 millones de hogares con conexión a este servicio: ENDUTIH 2018. Gobierno de México. https://www.gob.mx/sct/prensa/en-mexico-hay-74-3-millones-de-usuarios- de-internet-y-18-3-millones-de-hogares-con-conexion-a-este-servicio- endutih-2018-196013?idiom=es

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