Opiniones

#Temple: El Nuevo Modelo Educativo

Recientemente fue presentado el modelo educativo y apenas sí ganó el mismo día espacios en los  diferentes medios de comunicación. No es un tema menor. A decir de Presidencia de la República, es la reforma que mejores bonos dio y resultados dará.

El documento está bien presentado. Cincuenta y ocho mil ochenta y ocho palabras, doscientas nueve páginas, ciento trece referencias bibliográficas y ochenta y cinco imágenes. Cien páginas se dedican eficientemente a describir la metodología de trabajo y en hacer historia de la política educativa mexicana. Especial atención merecieron los años 2000-2012, al definir logros.

Se repiten constantemente los conceptos: Aprender a aprender, dominio del inglés, pensamiento crítico, inclusión, calidad y mejor educación.  Todo soportado con los teóricos e investigadores de la actualidad.

De los docentes, menciona su necesaria formación y desarrollo, su esfuerzo y el fortalecimiento de la relación laboral entre ellos y el resto de la estructura para mejorar la enseñanza.

Según se lee, no permite concesiones políticas.

Pero hay que decirlo; a este país le ha hecho mucho daño desdeñar los diagnósticos y querer descubrir el hilo negro sexenalmente por cálculo político. Hubiese bastado con leer la página número doce del actual modelo para darse cuenta que todo lo presentado, amén de buenas intenciones, es una copia del actualizado en mil novecientos noventa y tres. Suficiente hubiese sido con que al inicio del sexenio se dijera que “El propósito de la educación obligatoria es que todas las niñas, niños y jóvenes mexicanos se formen como ciudadanos libres, responsables e informados, capaces de ejercer sus derechos y participar cabalmente en la vida productiva y democrática de la sociedad”. Pasaron casi cinco años para así definirlo. De tal suerte que pierde vigor el trabajo de más de doscientos foros y miles de participantes, pues el documento responde a una exigencia del legislativo federal, al ver que la reforma carecía de sustancia. Lo más grave de todo es que anuncian que se ejecutará terminado el sexenio, es decir, por cálculos electorales nuestros niños, jóvenes y maestros han perdido innecesariamente seis años en mejorar su calidad educativa.

 

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