Opiniones

#Temple: Jesús y Pitágoras

En estos días la imagen de Jesús de Nazaret se fortalece. Su calidad humana y grandeza espiritual ha marcado como nadie más el pasado, presente y futuro de la humanidad. Su existencia se consagró a difundir el amor hacia la humanidad bajo una de sus populares premisas: “Amaos los unos a los otros”.

Su época, a pesar de los esfuerzos de muchos otros grandes hombres, era dominada por tiranos. Por toda Asia, Africa y Europa, existían dirigentes que a sus sociedades las conducían a la anarquía y desastre. Bajo estos escenarios de pobreza material y espiritual, las enseñanzas, como: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”, “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia; porque ellos serán hartos”, así como: “Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá”, lograban grandes adeptos entre la población, por encima de los severos castigos que los tiranos propinaban a los seguidores.

Sin embargo, y con la intención de dar justo valor a los grandes hombres que han dado sentido a la existencia humana con sus enseñanzas, es digno resaltar que así como Jesús logra consolidar la religión católica como el alma de la civilización actual; otro gran personaje, nacido en la Isla de Samos, Grecia, más de 500 años antes de Jesús, logra sembrar en nuestra civilización las enseñanzas enciclopédicas y espirituales traducidas en las ciencias matemáticas, físicas, biológicas y sociales. Ciencias que a la luz de la Edad Media equilibran los excesos del Tribunal del Santo Oficio, la Inquisición y Reyes. Pitágoras, procuró en esas épocas oscuras: el bienestar humano por encima de los desvíos de algunos católicos.

Ambas corrientes tienen su paralelismo.

Para hacer eco a nuestros días, bien valdría la pena filtrar a los actores políticos del momento por los paradigmas de Jesús y Pitágoras. Seguramente el resultado nos sorprendería.

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