Opiniones

#Temple: Sofismas actuales

Seguramente uno de los pasajes históricos mayormente recordados y ejemplificador de sofismas que extravían la inteligencia, es aquella donde con ignorancia, retórica, envidias, engaño y prepotencia, los sofistas demandan, enjuician y sentencian a Sócrates.

En él, tres hombres habilidosos en el discurso y en la argumentación son los responsables de acusar al filósofo y realizar el juicio en un área pública de la ciudad para que toda la sociedad se diese cuenta del “desconocedor de los dioses griegos y corruptor de jóvenes”.

Durante el juicio es evidente la sabiduría del filósofo; así como la envidia e ignorancia de quienes le acusan. A pesar de ello y todas las pruebas a favor, Sócrates es sentenciado a muerte, ante las miradas de cientos de asistentes, alumnos y amigos.

De allá, casi 400 años ad C. a nuestra época, algunas cosas no han cambiado mucho.  La mayoría de ellas tienen que ver con el manejo político de las instituciones. Así fue como en la Grecia con el dominio de los sofistas, predominó la mentira, la retórica como arma de persuasión pero no de justicia; y el aniquilamiento del enemigo por temor a que fuera mejor. Hoy día, nuestra sociedad en muchos terrenos da ejemplo de lo mismo: dudamos de todo insanamente, enjuiciamos y dictaminamos públicamente con la mentira por delante como si cometer injusticias y desobedecer la ley fuese virtuoso. También, ahora como antes, la autoridad no debe estar sentada en una silla para complacer violando la ley, sino para hacer justicia obedeciéndola. Ni tampoco está en su poder hacer gracia a quien le agrade, sino porque está en la obligación de hacerlo.

La autoridad Federal, Estatal y Municipal está obligada moral y profesionalmente a ser mejor que los hombres que le acusan y censuran, pues de ello, depende la legitimidad, la legalidad y el buen gobierno.

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