México

Cártel de Tláhuac fue impenetrable; sólo tropas federales acabaron con hegemonía de ‘El Ojos’

La red de complicidades que por años tejió Felipe de Jesús Pérez Luna, “El Ojos”, lo impulsó en menos de tres años a sumir el liderazgo en la venta y distribución de drogas en la zona oriente del Valle de México, con un amplio grupo de ‘dealers’, halcones y protección policial, que este jueves llegó a su fin con la incursión de tropas federales.

Los últimos tres años de su vida, el presunto capo defendió con amplio poder de fuego las rutas y los mercados en la venta de narcóticos y estupefacientes, lo que dejó una amplia cadena de asesinatossecuestros y desapariciones.

Pérez Luna y su músculo armado intentaron extender sus reales en los municipios de Valle deChalco, Chalco e Ixtapaluca, donde encontró oposición por integrantes de La Familia Michoacana, principalmente.

El presunto criminal reculó y dio vuelta de timón hacia las delegaciones Milpa Alta, Iztapalapa, Xochimilco e Iztacalco; en cada una desató acciones de violencia, principalmente contra los narcomenudistas a los que obligó a vender la droga que el mismo abastecía.

Ejemplo de lo anterior es la multiejecución ocurrida el 11 de septiembre de 2016, en calles del Barrio San Diego, delegación Xochimilco. La negativa a aceptar sus condiciones derivó en el asesinato de cuatro personas y otras cinco lesionadas.

Autoridades allegadas a la investigación mencionaron que el mismo panorama se presentó de manera repetitiva en la delegación Tláhuac, donde el cinturón de seguridad de Pérez Luna, enfrentó a policías de investigación y preventivos, con saldo negativo para ambos.

A la par de este criminal surgió Ramón García Santoyo, ‘El Negro Aguas’, otro líder de narcomenudistas que le hizo frente para defender su territorio en las delegaciones Tláhuac e Iztapalapa, aunque su poder de fuego nunca fue similar al del ‘Ojos’.

Santoyo fue detenido el pasado siete de julio en la colonia Valle de Luces, en Iztapalapa, junto con dos de sus sicarios, en posesión de marihuana y armas de fuego.

Una de las características del ‘Ojos’ es que, en poco tiempo, organizó a cerca de 300 mototaxistas, según las fuentes consultadas, a los que enlistó en su nómina para realizar acciones de vigilancia de autoridades que se acercaban a investigar en sus zonas de influencia.

El florecimiento de este grupo delictivo de Tláhuac, es resultado en gran medida de la atomización de los grandes cárteles en el país, aseguró Santiago Roel, director de la organización Semáforo Delictivo, especializada en temas de seguridad nacional.

“Se disolvieron los grandes carteles por su propia dinámica, pero también por la presión policíaca del Estado, la violencia genera más violencia y la presencia del Estado en encarcelar a algún capo, puede provocar la división de los carteles en varios, se van cambiando las lealtades, se va creando esta división y es lo que nos genera la mayor parte de la violencia en México”, apuntó.

El narcomenudeo, explicó, genera mayor desestabilización por actos de violencia e intimidación, que generalmente culminan en enfrentamientos y muerte.

“Este no compite por pasar la droga en alguna frontera sino que compite en un territorio mucho más amplio, sea una ciudad un municipio, un estado está compitiendo por mantener el control del mercado, en la plaza en la calle en las escuelas el tener esta protección policíaca y de autoridades en todo el territorio”, afirmó.

Felipe de Jesús Pérez Luna encontró su fin este jueves, al enfrentar a tropas especiales de la Secretaría de Marina Armada de México, en un inmueble de la colonia La ConchitaTláhuac, donde otros siete de sus cómplices, también fueron abatidos.

La muerte de este criminal generó bloqueos de vialidades por mototaxiatas y la quema de cinco camiones y autobuses de transporte público, por lo que elementos policiales detuvieron a más de 10 personas que fueron presentadas ante la Procuraduría capitalina.

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