Fausto Delgado

El importante rol de las y los gerontólogos

Indudablemente, las personas mayores, deben ser una prioridad para nuestra sociedad, que vertiginosamente ha fracturado la relación entre los tres grandes grupos etarios en los que se divide la vida: la niñez, la juventud y la vejez.

Recientemente, la Organización Mundial de la Salud (OMS), declaró su inoportuna intención de clasificar a la vejez como una enfermedad. Sea como fuere la argumentación que plantea Tedros Adhanom, presidente de la OMS, no debería escatimar que históricamente el binomio ancianidad-enfermedad ha tenido un impacto negativo y lleno de prejuicios para con nuestras personas mayores del mundo. Desde tiempos Aristotélicos, en los que se consideraba a la vejez como una enfermedad natural, se exhibí el conocido pesimismo griego de aquellos tiempos, y que aún prevalece en esta sociedad moderna.

Al igual que Aristóteles, Publio Terencio Afro, autor de diversas comedias durante la República romana y quien murió a los 35 años, en el año 159 a.C. se empecinó en describir que la vejez, por sí misma, como una enfermedad. Platón, por lo contrario, él se inclinaba por una visión divergente en la que definía al envejecimiento como un proceso individual, pues planteaba que cada uno envejece, según lo que ha vivido, y cómo se ha preparado para cuando llega a esta etapa de la vida.

El ruso Élie Metchnikoff, abrió brecha en la ciencia que trata la vejez, y es por esto que se le considera el padre de la gerontología, pues a la segunda mitad del siglo XX, en 1903 nace esta joven disciplina, posterior a sus esfuerzos e investigación que en 1908 terminarían dándole el Premio Nobel de Fisiología o Medicina.

Con el aumento de la esperanza de vida y la modificación de los valores éticos y morales es necesario que este binomio, juventud y vejez, vuelva a integrarse pues las juventudes requieren de la experiencia social de las personas mayores y las personas mayores requieren del ímpetu de las juventudes.

La gerontología, puede ser esa ciencia necesaria con la cual podríamos fortalecer una sociedad más integrada, más humana y más social. Las y los gerontólogos son personas preparadas, formadas y capacitadas para intervenir de manera adecuada a grupos envejecientes, potencializando su independencia, autonomía y salud, así como ejercer acciones preventivas y de autocuidado, lo cual repercutirá significativamente al estado y a la sociedad, que hoy en día vive de manera acelerada, y sin tiempo para prepararse para disfrutar de una vejez en plenitud.

Consejero de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Colima.

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