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GOBERNANZA

¿Qué es gobernar?

Según el diccionario es la ejecución de los actos que tienen como objetivo el logro de un desarrollo económico, social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y el mercado de la economía. En nuestro actual sistema social-político, esa responsabilidad la derivamos en ciertas personas, que elegimos a través de un proceso denominado democrático, donde a través de los partidos políticos y sus candidatos, éstos contienden y por medio del voto libre de los ciudadanos, ganan la oportunidad de dirigir nuestros destinos.

Después del párrafo anterior y la clase de sociología que representó, muchas veces en el cotidiano perdemos la perspectiva de ello.

Cuando por las mañanas despertamos, preparamos a los hijos para la escuela, salimos hacia el trabajo, atendemos los asuntos a resolver por los que nos pagan un salario, liquidamos las cuentas de luz, renta, impuestos y esperamos con anhelo el fin de semana y las quincenas, por supuesto que olvidamos lo relevante que es en nuestras vidas el Estado y en particular el Gobierno.

Cuando hay elecciones, se abre una ventana en nuestras conversaciones, en nuestras vidas, que precisamente hace que nos emocionemos y tomemos parte de este evento. Opinamos y discutimos sobre contendientes, partidos políticos, campañas y estrategias; pretendemos analizar propuestas y se generan múltiples conversaciones al respecto, que inclusive con las redes sociales, se potencializan hasta casi generar un hartazgo.

Y entonces, elegimos. En el andamiaje institucional con el mecanismo del sufragio, nos dice que quien gobernará lo hará a partir de recibir el mayor número de votos involucrados en el proceso.

Hoy en nuestro estado sabemos que de aquellos que tienen la capacidad de votar, acudieron el 51.1470%, el 32.9272% de estos votantes, lo hicieron por Indira Vizcaíno, la virtual gobernadora electa en nuestro estado, esto quiere decir que de las 284,537 boletas contabilizadas, las que favorecieron su proyecto fueron 93,547. En proporción votantes/total de población, el 12.79% de los que viven aquí, con su marca en la papeleta, determinaron que ella será quien gobierne los próximos seis años.

87.21% decidieron no votar, o bien lo hicieron por una opción distinta.

Es lo que hoy tenemos y así deberemos de funcionar. La reflexión a la que se invita a la gobernadora virtual es que dimensione justamente su real representatividad y apoyo.

Que comprenda que la gran responsabilidad que tiene no es gobernar para ese doce y pico por ciento, sino para el 100. Que para dirigir exitosamente no bastará con girar instrucciones, tendrá que instrumentar “las interacciones y acuerdos entre gobernantes y gobernados, para generar oportunidades y solucionar los problemas de los ciudadanos, y para construir las instituciones y normas necesarias para generar esos cambios”. Tendrá que decidir que, si realmente desea mejorar las condiciones generales de la sociedad, trascender como una política plural e incluyente, si su mayor objetivo es marcar diferencia, entonces con responsabilidad y ahínco desarrollará y aplicará el concepto de GOBERNANZA. Reitero, esa es la invitación.

Las opiniones expresadas en este texto son responsabilidad exclusiva de su autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de El Centinela o del Equipo Editorial.

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