Mariana Belén Yáñez Borrego

¡Gracias!

Gracias por demostrarme que podía estar bien sola, por mi cuenta; por recordarme que no necesitaba a nadie más que a mí misma para sobrevivir.

Gracias por recordarme que soy la única con quien puedo contar.

Gracias por recordarme que jamás debo permitir que me usen, aún siendo alguien que ame con toda mi alma, porque de igual forma, ellos jamás estarán agradecidos.

Gracias por recordarme que puedo hacerlo sin ayuda.

Gracias por alimentar mis demonios: ahora puedo decir que soy más grande que ellos.

Gracias por crear pesadillas: ahora puedo ver la realidad más claro.

Gracias por mantenerme despierta noche tras noche preocupada por ti: ahora sé que, en realidad, la única que va a preocuparse por mí, realmente, soy yo.

Gracias por crearme monstruos: porque me he dado cuenta que, incluso, para mí ellos estarán antes que tú.

Gracias por crear las mayores inseguridades: a causa de ello, soy la mejor versión. A pesar de los defectos, no podría agradecerme más por permanecer aquí.

Gracias por alejarme de todos: porque créeme que sin ti, ya habría perdido la cabeza.

Gracias por haberme dejado en lo más profundo del abismo: porque ahora sé que allá abajo no es tan malo, y puedo salir adelante.

Gracias por haberme quebrado, por haberme usado como escudo protector de todo aquello que pudiera hacerte daño: sin eso, jamás me hubiera dado cuenta de la realidad.

Soy más fuerte de lo que tú serás jamás, y más inteligente, porque me lastimaste, me abandonaste, y jamás te percataste. Te defendí con todo lo que tenía y perdí todo lo que me quedaba, por ti, por ayudarte lo di todo, todito, para mantenerte a salvo, de pie y fuerte.

Gracias por haberme arruinado: sin ti, jamás habría podido darme cuenta que estoy bien sola, y siempre lo estaré.

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